sábado, 29 de enero de 2011

Cuento en cinco pasos

Las estafadoras
Paso 1

Marilyn lo vislumbro a unos metros, parado en la esquina. Esperaba que el semáforo cambiara de color para cruzar la calle y seguir. Respiro hondo y preparo su papel.
- Soy Hilary…Hilary – se dijo a sí misma en voz baja, casi como un susurro.
Caminó rápidamente, tanto como se lo permitían sus tacones. Se concentró en el frente y chocó contra él. Pidió disculpas tratando de mostrar sinceridad y siguió su camino sin ver que un auto venía a gran velocidad en su dirección.
El hombre jaló de ella a tiempo para evitar el accidente y la retuvo en sus brazos hasta que el conductor desapareció de la vista. Marilyn se separó de él y le agradeció acomodándose el cabello de manera seductora. Luego se alejo de allí sabiendo que él la observaba y no la olvidaría.
Cuando estuvo fuera de la vista de todos los presentes, se subió a un auto que la esperaba con el motor encendido. Kenia le sonrío ampliamente.
- ¡Buena esa actuación! – Acotó Artie, con la misma sonrisa en los labios que su madre. Megan soltó una carcajada infantil ajena a todo en el asiento trasero.

Paso 2

El restaurante era elegante y ella había elegido su vestuario adecuadamente. Un vestido rojo cereza, que marcaba sus curvas. Le quedaba sobre las rodillas y el escote le llegaba casi al vientre. Cuando se calzó los tacones, horas antes en su casa, y se miró al espejo supo con certeza que él la vería sensual, eso era lo importante.
- ¡Estas hermosa, ma! – había chillado Megan con sus dulces cinco años. Marilyn le había sonreído y acurrucado contra ella.
Ahora mientras tomaba una copa de vino con aquel hombre también sonreía, pero era distinto. La verdaderas sonrisas solo eran para su familia: Kenia, su amiga; Artie y por supuesto, su Megan. Por ellos hacia esto.
El hombre la devolvió a la realidad rozando su pierna desnuda por debajo de la mesa. Y ella siguiendo su papel, le devolvió una sonrisa gatuna irresistible. Si tenía que meterse en su cama para conseguir su objetivo, lo haría.

Paso 3

Hoy no se encontraba tan descubierta, pero se veía muy atractiva con los vaqueros ajustados y la camisa blanca. Revisaba con aparente atención las latas de comestibles del estante. Él a unos pasos, la observaba con ojos enamorados.
- ¿Hilary? – la llamó.
Se dio vuelta hacia él aún sosteniendo el carrito de la compras con una mano. Él se acerco y la rodeo con sus brazos.
- ¿Por qué no vamos a pasar este fin de semana al Caribe?
La pregunta la tomo por sorpresa, pero no se altero.
- Oh, amor… Claro – repuso con falsa efusividad. - ¡Sera estupendo! Sol, playa y nosotros dos…
Lo besó dulcemente en los labios y se alejó hacia la zona de congelados. Tendría que pedirle a Artie un pasaporte si quería salir bajo el nombre de Hilary Thompson. Pero eso no sería ningún problema para el pequeño falsificador de dieciséis años.

Paso 4

- Es que no me tienes confianza. – bramo Marilyn con enojo a su flamante novio. – Llevo contigo seis meses. Tres de esos viviendo aquí. ¿Qué es lo que te sucede?
Él la miro con tristeza, ella tenía razón. Por qué le seguía haciendo caso a su amigo. Hilary le había entrega todo su amor a él y además había aceptado a Nora, su hija, con creciente fascinación y cariño.
- Ok, acepto la derrota… - saco la tarjeta del banco y se la entrego junto con la clave. Ella le sonrió y lo beso con demasiada felicidad.
“Bobo” pesó Marilyn para sus adentros. Cuando fue a hacer la comida le mando, vía mensaje, la información a Artie. En menos de dos horas una suma millonaria volaría el océano para entrar en una cuenta en Inglaterra.
Se sentía tan feliz, que hasta se permitió bailar con el perro de la casa. Pasarían por lo menos diez años viviendo una buena vida antes de que tuviera que enredarse con otro tipo así.

Paso 5

Marilyn apretó con cariño a Megan, que se hallaba dormida entre sus brazos. Acomodó la cabeza  en el respaldo de la butaca con satisfacción. Ya Hilary había quedado en el pasado y ella volvía a ser Marilyn McCartney. Su cabello estaba corto y volvía a ser del su dorado natural gracias a las gloriosas manos de Kenia.
Tomó la mano de su amiga que estaba sentada a su lado. Kenia se volteó con sus ojos oscuros y le sonrió con complicidad. Hacía demasiado tiempo que hacían esto. Exactamente desde que a Kenia la dejara su marido, cuando Artie tenía nueve años. Habían empezado con robos pequeños cada tantos meses. Con las habilidades de los tres: Artie con las computadoras; Kenia con el maquillaje y el disfraz; y ella con la seducción y la astucia. Siempre lo habían logrado.
Y a pesar de que Marilyn jamás espero quedar embarazada, no se arrepentía de nada. Megan era su mayor regalo y la fuente de valor para seguir adelante.
- Fue el gran golpe – festejo Artie al bajar del avión en el aeropuerto de Londres. Todos rieron.
Su vida era riesgosa pero todos la llevaban con alegría. Y ahora pasarían una larga temporada viajando por Europa. Marilyn y Kenia respiraron el aire puro de Inglaterra y pensaron que ya era hora de que disfrutaran la vida como hacían tiempo que no lo hacían.

sábado, 8 de enero de 2011

Te necesito

Necesito el aire rozar.
Un tiempo para pensar,
de llorar sin parar
y no tener nada que explicar.

Necesito escuchar de tu voz
la canción del corazón.
Mirar el cielo y soñar
que se puede volar


Jugar en el aire y en tu voz.
Reir sin saber la razón.
Mirarte a los ojos y suspirar.
Seguir adelante sin vacilar.

Necesito sentarme en tu falda.
Tus brazos en mi espalda.
Hablar sin palabras,
solo con miradas.

Necesito mirar el reloj.
Comprobar que el tiempo paso,
que yo ya crecí.
Qué no estas aquí.

Mirar y mirar el tiempo pasar.
Seguir hasta el fin
y volver a empezar.
Cantar sin sesar.

Necesito escuchar tu voz,
el aire rozar...
Necesito sentarme en tu falda
y mirar el tiempo pasar.
Necesito...
a ti. Te necesito.

jueves, 6 de enero de 2011

Lo que yo quiero

Quiero una nube de carcajadas,
y un poema que no diga nada-
Quiero encontrarte en mi camino
y ser dueña de mi destino.

Quiero volar contigo hasta el cielo.
Quiero llorar frente a un espejo.
Quiero ser todo al mismo tiempo.
Y encontrar dentro de mi consuelo.

Quiero jugar de nuevo a la rayuela
y correr a casa de mi abuela.
Quiero soñar que nada se ha perdido
y recibir de nuevo tu abrigo.

Quiero mirar todas la estrellas.
Quiero jurar que soy mas bella.
Quiero reír aunque sea un momento.
Y encontrar dentro de mi consuelo.