viernes, 11 de marzo de 2011

Algo diferente

- No te vayas… – le dije casi en un susurro mientras intentaba controlar las lagrimas en mis ojos.
- No me voz – se sentó a mi lado y entrelazo sus dedos con los míos.
Me apoye en su hombro. Ella me beso con dulzura el cabello.
- Lo lamento. Me disculpe levantando  la cabeza. – Lamento la bronca que te echaron tus viejos. Jamás pensé que revisarían tus cosas.
- No importa.
Me mire la falda nerviosa y la alise con mi mano.
- ¿Por qué no te fuiste? – mi pregunta la dejo desconcertada. – No es lo que yo quiero y lo sabéis, pero ¿no era más fácil? Si te alejas de mí tus padres estarán felices.
Sonrió con diversión.
- No pienso obedecerlos siempre, menos si eso significa ir en contra de mi felicidad.
- Gracias. – le dije dejándome caer en su hombro otra vez. – Te quiero.
La oí suspirar y cerré los ojos en espera de su respuesta.
- Yo también te quiero.
Y nos quedamos ahí  tomadas de la mano en mitad de la plaza. ¿Qué más daba que nos vieran si éramos felices?

Espero que les guste y lo entiendan. Se me ocurrió el otro día mientra estaba acostada y me enterneció.

1 comentario:

  1. Awww qe lindo!
    Este tipo de historias tienen algo que me gusta! ^^
    Saluditos!

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