lunes, 2 de mayo de 2011

Un dulce recuerdo. Capitulo Primero: Cita a ciegas


- ¡Que estúpida idea! – dijo Sonia mientras estacionaba con perfección el Siena de su madre frente al colegio. – No creo que nadie pueda divertirse esta noche.
A pesar de no estar de acuerdo con ello, Araceli asintió como apoyándola. A diferencia de su amiga ella creía que el tema del baile del día del estudiante, era bueno. No había nada más excitante que las citas a ciegas y sabía que Sonia solo lo criticaba porque no podría estar con su novio.
Bajaron del coche con tranquilidad. Sonia puso la alarma y se acomodó su disfraz. Su cuerpo estaba bien distribuido  en un sexy vestido rojo con puntos blancos. Tacones negros, guantes blancos y unas orejas de ratón, completaban el vestuario de un Minie muy sensual.
- ¡Mamita! – la voz provenía de una Hilux estacionada un poco más atrás.
- Cuidadito con a quien le decís eso, Alan. – Sonia sonreía de oreja a oreja a un chico menudo disfrazado del Zorro.
- Mmmm... Se lo estoy diciendo a la persona indicada. – se defendió Alan risueño. Tomó a Araceli de la cintura y la acerco a sí mismo para besarle la mejilla. – Eres la Julieta más bonita que vi... – Sonia frunció el ceño teatralmente y Alan, rápido, cambió la cintura de Araceli por la de ella. – Pero nada se compara con mi novia.  – terminó por decir besando a Sonia.
Los tres juntos caminaron hacia el gimnasio del colegio, que oficiaría como salón de baile. El interior estaba decorado como una discoteca: luces, barras de tragos, esfera de cristal y la música a todo volumen... Sonia llego a la entrada del salón parloteando sobre lo mucho que le había costado conseguir que su madre le dejar comprar ese disfraz.
Araceli sonrió al oírla, su amiga solía abusar de la tarjeta de crédito de sus padres, por ello siempre la ponían fuera de su alcance, como si se tratase de un niña de tres años que quiere jugar con tijeras. Sonia solía decir que no veía el día en que tendría una propia.
En la puerta les esperaba un de los muchos padres organizadores, que les entrego una cinta con un número a cada uno para que se la pusieran en el brazo. Las había para chicas y para varones, de manera que al coincidir los números se armasen las parejas.
Luego de obtener la propia, Sonia comenzó a buscar con la vista a aquel que sería su pareja. De repente vio que Alan conversaba muy animadamente con Jesica, que vestía de ángel con un escote seductor. Ambos números, el de Jesica y el de Alan, coincidían. Como Jesica se había colgado de Alan y le hablaba al oído. Sonia tomo a Araceli de la muñeca y la arrastro en aquella dirección.
- Jes... – Sonia casi escupió el nombre al pronunciarlo. - ¿No me cambiarias la cinta?
La rubia Jesica la miro con arrogancia antes de contestar.
- ¿Por qué habría de hacerlo?
- ¿Por qué? – pregunto Sonia irónicamente, y Araceli percibió como la rabia bullía dentro de ella. – Yo te voy a decir el por qué... Porque si te quedas un minuto más cerca de mi novio te desplumo las alas pajarraco.
Jesica bufó, pero le entregó la cinta resignada, no sin antes fulminarla con la mirada. Pasando junto a Araceli para marcharse le sonrió. Sonia podía ser muy femenina, pero no había nada que le impidiera disfrutar del boxeo y, Jesica y la mayoría de las otras chicas que no le conocían bien, temían terminar con un ojo morado por su culpa.
Araceli fijo su vista en la entrada, mientras sus amigos se ponían a bailar apretaditos uno contra el otro al ritmo de la movida música. Una suave mano le rozo el hombro y al voltearse se encontró con un joven vestido con una camisa sin botones y unas calzas ajustadas al estilo de la Romo de la Edad Media.
- Creo que he encontrado a mi Julieta. – dijo el joven tomándole la mano y posando sus labios en ella.
Sonreía de tal forma que a Araceli sintió que le faltaba el aire. Siguiendo con el juego ella le hizo una reverencia.
- ¿Se podría saber el nombre de este Romeo que tengo ante mis ojos? – Araceli también sonreía.
- Iñaki... – respondió él y puso el brazo en jarra par que ella se tomase de ahí. - ¿Y tú damisela?
- Soy Araceli, pero dime Ara... – miró el brazo del cual se estaba tomando y pudo comprobar que el número era el mismo que el suyo. - ¿Vienes a este colegio? Digo, jamás te había visto...
- No seas boba, Ara. – su carcajada flotó por el aire con elegancia. – Pero si voy a la misma clase que vos...
Ara se le quedó mirando pasmada y con la boca entreabierta. ¿A su curso? ¿Cómo era que no lo recordaba?
- Iñaki, le ñoqui... – dijo él con una amarga sonrisa. – Tomo mundo me conoce así.
- ¡Ah! Sí. Eres a quien siempre molestan Matías y Guillermo, ¿verdad?
- Aja... – asintió con desgana mientras se dirigían al patio del colegio donde solo llegaba la música muy amortiguada y se podía conversar con tranquilidad.
- Perdón... – se disculpó Ara tras unos minutos de incomodo silencio. – No pretendía decir eso... Solo que eres tan calladito que...bueno...
- Si, lo sé. Nadie se fija en mí. Menos que meno vos. La bella Araceli, que a pesar de no ser rubia, lo cual no significa que eso este mal ni que las rubias sean mejores...sino que...todo mundo te sigue y eres la reina del 5° año... – Iñaki suspiró y luego sonrió.
 Araceli no tenía idea de que la gente la viera de esa manera. A ella le gustaba dar su opinión en todo, pero jamás creyó que las cosas se hicieran como le agradaban porque ella lo quisiese así. Creía que al votar todos veían que lo coherente de sus ideas y no su belleza o su popularidad.
- ¿Así me ve?... Tal vez es solo tu idea... – sugirió ella intentando a su vez convencerse a sí misma que tenía razón.
- No me equivoco. – negó Iñaki. – Sino mira a Jesica como accedió rápidamente a cambiar las cintas, ¿eh?
- Eso fue porque Sonia va a boxeo y no quiere enojarla... – se sentía satisfecha de su remate.
- Y Jes, viene a karate conmigo desde que somos chicos... No creo que le tenga miedo. Te teme a ti y a tu influencia sobre los demás. – torció la boca en un gesto que hubiese hecho reír a Ara si fueran otras las circunstancias. – Es más, eres tan grande que ya tienes una sucesora...
- ¿Y ahora de que miércoles hablas? – la conversación comenzaba a irritarla.
- Devora, la que va a tercero y se pone esos aros coloridos.
- Mi hermana... ¿qué hay con ella?
- Ella es tu sucesora. Tiene a los más chicos  siguiendo sus pasos y a los más grande los mantiene a raya...
- No creo que sea tan así... – determinó rabiosa. - ¿Y cómo es que tenés tanta información de mí?
- No, es que...bueno, me confieso: soy tu fan. – dijo risueño y en tono en broma. – Es más tengo un poster tuyo en la pared de mi habitación.
Araceli se mordió la lengua para no decir nada de lo que se pudiera arrepentirse. Aprovecho que Iñaki la había soltado para reír y se dio media vuelta con la intención de volver al gimnasio, donde la música la protegería del filo de esas palabras que solo él se había animado a decirle.
- No, Ara... No te vayas... – Iñaki la tomo de la muñeca para retenerla allí mismo. Ella intento zafarse pero no pudo. Cuando ella hubo dejado de luchar, la tomo de los hombros par a darla vuelta, así sus rostros quedaran enfrentados. Pero Araceli aparto el suyo pueril. – Ay, por favor... Ara, perdón... No quise ofenderte. Es que...arg...soy tan estúpido... Ojala algún día aprenda a cerrar mi bocaza.
Él la había soltado y  ella no pudo evitar levantar la vista por la curiosidad que le causaba su cambio en el tono de voz. De pronto parecía angustiado, y las ganas de bromear se le habían ido. Ahí estaba él, con una mano en su cabello oscuro y mirándola con sus ojos verdes.
- Ya. – Araceli se acercó a él y le tomo la mano. – Vamos a bailar.
Iñaki asintió y juntos fueron para el gimnasio. Ella se movía con gracilidad y su baile era muy sensual a pesar de estar ataviada con un vestido que llegaba al suelo.
Hubo un momento en que la música cambio de un rápido reggaetón a un clásico lento. Por lo que prendido de un arranque de valentía, él la asió por la cintura arrimándola a su cuerpo. Así comenzó a mecerse torpemente y Araceli se unió a él con a alegría posando sus mano alrededor del cuello de él.
- Todos no miran... – murmuro Iñaki al oído de Ara al ver que sus compañeros dejaban de bailar y los observaban. - ¿Qué hacemos?
Ara lo miro a los ojos. Él estaba preocupado por ella y por lo que los otros pudieran pensar de ello. Se aferró más a él y acerco su rostro hasta que sus narices se tocaron.
- Pues démosle algo que de verdad puedan mirar.
Se puso de puntitas y alcanzó los labios de él. Iñaki estuvo helado por unos segundos pero enseguida respondió al beso con verdadero entusiasmo.

Como lo dije aca esta el regalo para mis diez seguidoras.....
Espero que disfruten de leerlo como yo en hacerlo....
Besitos
Lulai.

4 comentarios:

  1. Uf!, parecia k habian empezado con mal pie, pero mira como acabaron... jejeje. Es la primera vez k t leo y dejame decirte k m ha gustado muxo... Ya toy impaciente x saber mas!. Saludos y asias x compartirlo, muak!!!

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  2. Aww me ha encantado, que lindos, apesar de todo, se besan!!! Jajajaja muy bueno...

    tambien me ha gustado mucho la dinamica del baile jajaja el no saber con quien te va a tocar, seria divertido tener un baile asi!

    Muchas gracias y felicidades por tus 10 seguidores!!!

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  3. Ya lo leí y sabes q me encanta!!!!
    (Yo se el final jajajaja) (Y nadie mas jajajaja)
    besis tkm!!!

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  4. wow pero que osada es Ara jaja!
    nose porq pero ese Iñaki me tento ~
    me encanta! no puedo eperar a leer nuevo capi!
    gracias x seguirme!!! tambien me emociona n_n

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