domingo, 11 de noviembre de 2012

El todo por amor


Antes de que lo lean debo advertir que este cuento es la continuación de aquel Cuento en cinco pasos que escribí antes, así que si no leyeron el otro, puede que no entiendan algunas cosas de este... Nada mas que decir... Disfruten el cuento.

Paso 1

10 años después…
— ¡Que aburrimiento! —se quejó Artie mientras se llevaba la botella de cerveza a la boca.
— La verdad… Que noche más desabrida —concordó su amigo acomodándose sobre el capó del auto—. No hay nada bueno que hacer en esta… —se detuvo a mitad de  frase— Mierda… ¡Esos dos sí que se están dando allí!
Artie levantó la cabeza para mirar sin mucho ánimo lo que su amigo le señalaba. Una pareja de jovencitos se besaba desaforadamente contra la pared de la vereda de en frente. El parecía ser mayor y la toqueteaba con manos expertas, mientras ella menudita y de bucles rubios intentaba manejarse.
— ¿Crees que le quitara la virginidad en mitad de la calle? —preguntó su amigo un poco embobado por la cerveza— Esa mina no debe tener más de dieciséis años…
— Cierra el pico, Joy —gruño Artie en cuanto distinguió el rostro de la chica—. Es mi prima —con brusquedad le dio la botella y corrió hacia donde estaban los amantes—. ¡Quítale las manos de encima! —le rugió.
— Deja de joder, es mi novia —fue la única respuesta que recibió por parte del chico.
— Novia o no, será mejor que me hagas caso si no quieres terminar con el naso roto —amenazó con calma a sabiendas que el chico no iba ser capaz de ganarle.

Paso 2

— ¡Eres un imbécil! —Megan entró en la casa hecha una furia— ¡Te odio!
— No soy yo la que se engancha con pibes que lo único que buscan es cogerte contra la primera pared que se les cruza —argumentó Artie entrando tras de ella—. No, me parece que el imbécil no soy yo.
Megan abrió los ojos como si la hubieran golpeado. Artie tenía la mirada oscura a pesar de que su boca tenía una mueca amable. Su mejilla se estaba poniendo de color violeta por la piña que había recibido del chico con el que ella había estado ligando.
— ¡¿Quién te crees que eres?! —enojada caminó hasta él y lo empujó— Contéstame. ¿Cuál es tu propósito? ¿Sabotear cada cita que tengo?
— No, solo quiero cuidarte —contestó él paciente soportando cada arranqué de ella—. Meg, eres demasiado chica para andar haciendo esas cosas.
— Y a ti que más te da —gruñó Megan entre dientes, se sentía humillada y dolida.
— A mi me importas… —susurró tenso.
— ¿Por qué me haces esto? —ya se le había esfumado el enojo y lo único que quedaban eran las lágrimas a punto de salir— ¿Por qué?
— Porque te amo —confesó Artie y antes de que ella pudiera si quiera procesarlo salió por la puerta por la que minutos antes habían entrado.

Paso 3

Megan tirada en su cama se sentía terriblemente mal. Escuchaba el sonido amortiguado del llanto de Kenia. Ese sonido hacía que se le formara un nudo en la garganta, pues era consciente de que ella era la causante de la tristeza de la amiga de su madre.
Artie no había vuelto a pasar por la casa desde que habían discutido y de eso ya hacía alrededor de dos meses. Nadie sabía dónde estaba. Él no contestaba las llamadas y Megan solo podía preguntarse por qué no lo había detenido.
Ahogó un sollozo contra la almohada. No sabía qué haría si a él le había sucedido algo. Sintió que una lágrima se deslizaba por su mejilla.
No, Meg... No tu Marilyn había ingresado a la habitación de su hija y la miraba enternecida. No llores, bebé...
Ella se acercó a la cama, se sentó junto a la joven y le acarició la espalda con dulzura.
Ay, ma... Megan se irguió y abrazó a su madre hasta el punto mismo de estrangularla.
No te preocupes... le besó en la mejilla él está bien y va a volver...
Megan se dejó caer de vuelta en la cama y vio como su madre se retiraba de la habitación, sin saber si podía creer que él volvería.

Paso 4

Observó como el vapor de su boca se colaba en el aire helado y se acomodó mejor la bufanda. El frío había erradicado la gente de la calle, tomándola de rehén en sus casas. Megan había tenido que salir de todos modos, aunque lo que más deseaba era estar navegando por internet junto a la chimenea.
Al ver un ciber-café a una cuadra, decidió que al menos lo haría con una taza de chocolate caliente. Mas anima, corrió hacia el local con cuidado de no pisar la escarcha sobre el suelo. Entró y se acercó al mostrador, venerando a la calefacción del local.
¿Qué va a tomar? le preguntó el empleado del lugar.
Un chocolate caliente, por favor pidió ella después de haber estado un rato mirando la lista de precios y levantó la vista al joven ¡Dios mío!
Sh... Artie actuó rápido, se quitó el delantal, rodeó el mostrador hasta llegar al lado de Megan y antes de llevársela a la rastra del local avisó que se tomaba un descanso.
Megan no podía creer que lo veía de nuevo, que estaba frente a ella. Estaba desorientada y solo notó que había caminado alrededor de cinco cuadras cuando Artie se detuvo en un callejón.
¿Dónde estuviste? cuestionó ella angustiada, pero luego se replanteó la pregunta ¿Por qué te fuiste?
Artie la miró un segundo mientras le daba una pitada la cigarrillo que acaba de encender.
Por ti.

Paso 5

No podemos hacer esto Megan intentaba que Artie recapacitara, pero él no le oía y seguía metiendo la ropa de ella en una maleta. ¿Qué pasara con Kenia? ¿Con mamá?
Confía en mí, Meg rogó el joven hastiado de los cuestionamientos de la chica—. Tenemos que irnos.
— ¿Por qué?
— Dios, Megan... El FBI, la INTERPOL... están a un paso de capturarlas —la agarró por los hombros y la zarandeó—. Tenemos que alejarnos de ellas. Yo solo quiero protegerte... No dejaré que vayas presa o un reformatorio por la vida que llevan nuestras madres o que incluso llevé yo por un tiempo... Ven conmigo. Tengo trabajo en otro país, podemos comenzar de cero.
— ¿Abandonaremos a nuestras madres?
— Meg, ¿tu crees que a Marilyn le gustaría verte tras la rejas por su culpa? No... Ella ya saben que pienso llevarte lejos y lo aceptan, mas que eso lo desean... —le acarició la mejilla y la besó en los labios dulcemente—. Ven conmigo —le rogó una vez mas—. No hagas que estos meses sin ti hayan sido en vano.
Megan tragó el nudo que se le había formado en la garganta. Acaba de enterarse que Artie había estado planeando el viaje todos esos meses que estuvo fuera de la casa y que Kenia no lloraba por él sino porque iban a ser capturados.
— Vamos Meg, serás Megan desde hoy para siempre, si te vienes conmigo —Artie sufría viendo como su amada dudaba, pero la entendía, tampoco había sido una decisión fácil para él—. Te amo, no me dejes solo.
Megan tomó su decisión al ver como una lágrima cristalina se deslizaba por el rostro de él. Se colocó sobre la puntas de sus pies y volvió a besarlo con amor.
— Jamás...

sábado, 3 de noviembre de 2012

Descarga a tierra....

Odio el silencio. Odio tu silencio. No hay palabras, no hablas y yo solo te miro. Intento descifrar tus gestos y  me pregunto si alguien mas lo intenta o solo soy yo la que nota que algo ha cambiado. Te vigilo pero aparto la mirada en cuanto creo que volteas a verme. Todo es tan frió  Me pregunto si solo es un juego o de verdad  no te animas. Solo tengo tus palabras para cerciorarme de que no fue un sueño. Me pediste que confiara y confié. Aquí me tienes desorientada. Me pediste que me soltara y me solté. Ya no sé por donde seguir y mil preguntas asaltan mi cabeza. ¿Qué si di lo suficiente?  ¿Qué si hubiese dado mas? ¿Y si no hubieses sido tu? ¿Habría hecho mas o menos?
Solo se que todo fue muy rápido... y así de rápido se fue... Dijimos que teníamos que ser pacientes y no nos hicimos caso. Me ilusioné, lo sé. Lo que no sé, es si fue con algo que no era o con algo que no dejamos ser. Me duele pensar que fui ingenua y le duele a mi orgullo admitir que de esto no se nada. Si fui un juego espero que te hayas divertido. Si no fue así, te alegrara saber (que conste mi ironía) me duele escuchar tu nombre.
Tal vez sea infantil, pues nada paso entre nosotros. Nada mas que palabras. Pero aún así salí lastimada, por ahí por mi cobardía por ahí por la tuya. Sea lo que sea, fuiste y seras el primero en decirme te quiero. Ver que luego de esas palabras fue como si nada pasara, como si ya no nos conocieramos, me dolió. No creo que jama leas esto, que mas da... Tal vez es un alivio saber que ya no voy a sentirme humillada. Solo me descargo, por acá el que creo mi lugar. Trato de lidiar con mis insignificantes problemas, que para mi son un mundo....



domingo, 14 de octubre de 2012

Sublieme semejanza... Cap 9


Lizzie
¡¿Qué mierda hiciste?! aunque fuera por teléfono podía imaginarme claramente la cara de Phil al decir eso, labios fruncidos en una mueca que daba miedo, pero en sus ojos habría más preocupación que enojo.
Nada intentaba llevar todo con calma, si dejaba que un solo sentimiento se apoderara de mi, los demás también lo harían y terminaría llorando a lágrima viva, sucumbida por esa angustia y terror, que había sellado a cal y canto.
¿Cómo que nada? escuché que él respiraba hondo desde el otro lado, trataba de mantener la calma como yo. Lizz, nena, acabas de decirme que te fugaste del hospital. Eso, es algo y muy grave. Deberías haberte quedado allí, tu herida tiene que curarse.
Claro, ¿y quién se iba a encargar de Jean-Sebastian? pregunté irónica.
Nosotros servimos para algo, Lizz.
Ni loca. Ese engendro es mi problema negué con la cabeza de manera automática.
No te olvides, que nosotros hace años que estamos en esto la voz ofendida de Tod se alzo sobre los improperios que había comenzado a lanzar Phil. No seas, necia. Da media vuelta y vuelve al hospital.
No me alegre de que mi voz sonara cortante e imposible de contradecir.
Viendo que eres más terca que una mula… dijo Phil resignado… al menos, déjanos ayudarte.
Chicos…
Chicos, nada Tod también se había enojado. No aceptamos negativas. Si no vamos nosotros, tú tampoco. ¿Me oís?
Si… Si… revoleé mis ojos en un gesto de desesperación. Ok, acepto sus condiciones. Ahora díganme donde están. Yo los alcanzo.


Cargué mi arma con balas especiales que Phil había preparado, y cargué otra más por las dudas. Me coloqué el cinturón para portarlas. Una daga escondida en mi pierna bajo el pantalón de buzo. Más balas escondidas en el bolsillo del cinturón. Una navaja escondida en mi sostén, raro pero útil.
Llevaba ropa cómoda. La mente en frío, determinación, convicción. Afuera el temor. Un chicle para calmar el ansia. Mire la mesa de luz de mi cuarto y cogí el collar con la medalla de plata que descansaba allí. Era la mitad de lo que se suponía que era una medalla redonda, tenía grabado, al frente, el perfil de un rostro de mujer y, en la parte de atrás, el nombre de “Antoniett”.
Sonreí con nostalgia mirándola. Toni tenía la otra mitad con mi nombre grabado detrás, era el símbolo de los gemelos. Dos rostros enfrentados iguales físicamente, pero diferentes en su forma de pensar y actuar; igualmente conectados como uno solo.
Una lágrima redonda y transparente cayó de mi ojo derecho, me apresuré a secarlo. Me coloqué el collar y acercando la medalla a mis labios la besé, como si fuera mi amuleto. Amaba a mi hermana, y si una debía morir para que ese loco se marchara y nos dejara en paz, yo era la indicada. Yo que no había conocido a mis padres más que de vista, yo que había robado momentos para estar con mi hermana gemela, yo que no tenía mas propósito en esta vida que velar por la felicidad de Toni.
Abandoné los sentimientos negativos, y me concentré firmemente en mi plan. Siempre había creído que tendría la suficiente fortaleza para pelear contra ese endemoniado ser y vencerlo, pero ahora, ahora me daba cuenta de cuan equivocada estaba. No puedo pelear contra él. No puedo, porque significaría desafiarlo a hacerme más daño, a averiguar donde esta mi familia o Phil o Tod… o Max para dañarlos y así matarme a mí. Tal vez la sed de venganza que esto acarreará, logrará darme le valor para vencerlo, pero la vida de quienes amo es un precio demasiado alto que pagar.
Me arrepentía enormemente de haber puesto a Phil y a Tod al corriente de mi situación. Debería haberme callado, debería haber ido sola a enfrentarme con él y simplemente acabar así con todo. Pero no, ahora debía intentar llevar mi plan a cabo con mi “familia” merodeándome. Si alguien de ellos supiese una mínima parte del mismo todo se echaría a perder.
Tenía clara una cosa: hoy todo terminaría al fin.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Las necesito.... (para todas mis seguidoras)

Hola seguidores.... Se que los tengo un poco abandonado y que no tengo mucha autoridad ya, pero les tengo que pedir un favor.... ¿Quien me vota?
Si, necesito su voto... Pues resulta ser que Dulce ha organizado en su blog El club de las escritoras un concurso de historias poesías y mas.... y acaba de comenzar las votaciones para mejor poesía....

Mi poesía es esa que escribí y subí hace tiempo aquí, se llama Te necesito... (jeje valga la redundancia jejej) Pueden buscarla en el historial o aquellos que ya la hayan leído pues ya la conocen jeje...

Si les gusto pueden votarme aquí:

I Premio del club de las escritoras- Poesia

Solo tienen que dejar un comentario diciendo que me votan jeje...

Bueno era todo.... y les doy las gracias de antemano por votarme a los que vallan a hacerlo...



lunes, 20 de agosto de 2012

Sublime semejanza... Cap 8


Maximilian
Cerré los ojos en un vago intento por conservar el calor de su beso en mis labios. Me sentí idiota y los abrí rápidamente para asegurarme que ella no me había visto. Era la primera vez que una mujer me importaba hasta el punto de pasar la noche en vela por ella. Si mi padre se enterase se reiría, “Brindemos” gritaría descorchando la botella de vino que tenemos sobre la alacena a saber desde cuándo.
En vela, toda una noche. Me debía una buena explicación para ese susto de muerte que me hizo pasar, tal vez no en ese momento, pero en cuanto se recuperara hablaríamos. De eso seguro.
La puerta de la habitación se abrió y Antoniett hizo su entrada, por un segundo he de admitir que me la confundí con Lizz otra vez, pero no, imposible. Son muy diferentes, te lo dice el chico que estuvo a punto de besar a la equivocada.
Hola la saludé con un leve movimiento de cabeza. Me había resentido con ella por abusar del parecido entre ambas para hacerse pasar por su hermana.
Hola. ¿Dónde está Elizabeth? recorrió todo el cuarto con sus ojos negros.
¿Elizabeth? Ah, Lizz está en el baño…
No me cortó con cierta impaciencia. Ella no está ahí.
No pude más que reírme de su insinuación, acababa de verla entrar allí. Pero Antoniett no dijo nada, solo se acerco a baño y de un golpe abrió la puerta demostrándome cuánta razón tenía. Mi risa se cortó enseguida.
Pero…si acaba de entrar me acerqué al marco de la puerta mirando hacia el interior del baño sin entender nada.
Parece que se fue por ahí señalo la ventana. Vamos no hay tiempo que perder conociéndola como la conozco sé exactamente donde ira.
¿Qué? ¿A qué te refieres?
Vamos, sígueme ordenó sin prestar atención a mis preguntas. Caminó de vuelta a la puerta de la habitación y me miro desde allí. ¿Vienes o no?
Puedo jurar que lo único que me llevo a seguirla fue la fuerte necesidad de saber a dónde se había ido Lizz… y el por qué de dicha acción.
Bajamos hasta la calle, donde yo no esperaba encontrarme con lo siguiente que vi. Toni se me había adelantado y estaba al volante de un Cadillac convertible de los ´70 color negro, que aunque antiguo se encontraba en excelente estado. Yo había imaginado que ella era más del tipo de chicas que tendría un pequeño escarabajo último modelo y no una joya del siglo pasado en plena forma.
Es una belleza comente mientras me subía al asiento del copiloto.
Si, ¿no? ella sonrió orgullosa. Y papá que como lo tenía en el garaje sin uso, lo quería mandar a la chatarrería. Casi lo mato, finalmente lo convencí de que sería más barato restaurarlo para mi, que comprarme uno nuevo. Phil es un genio de la mecánica, lo puso en marcha en una semana.
Mientras ella hablaba con fluidez, iban avanzando por las calles con maniobras para pasar rápidamente entre el tránsito.
Sabes donde esta Lizz, ¿no? ella se limito a asentir. ¿Por qué se escapo?
Por que le importas dijo ella sin inmutarse, mas luego soltó un insulto y golpeo el volante. Se va a cabrear bastante conmigo. Lo sé. Mierda. No comprendí lo mucho que le importabas hasta que la vi fuera del Charming Lips. Ella estaba segura de que iba a morir y quería verte, darte explicaciones de porque el plantón. Un plantón que tú ni siquiera habías notado. Mierda, mierda. Yo y mi maldita costumbre de robarle chicos a ella volvió a azotar el volante y aceleró más, al tiempo que un Audi nos pegaba un bocinazo por atravesar el semáforo en rojo. Yo te vi a ti y creí que eras otro con el que ella había flirteado, pero que no volvería a ver como hacia siempre. No pude prever que dé en verdad le importabas, y ahora estará hecha una furia, porque intente besarte.
Conmigo no se enojo intente aliviarla. ¿Cómo supiste de nuestra cita? ¿Te lo dijo ella?
No, claro que no entramos en una zona residencial y ella fue disminuyendo la alocada velocidad que llevábamos. Pero hay algunas cosas que no puede ocultarme, somos gemelas.
  No entiendo.
Seguramente frenó frente a una casona enorme y me miró directamente a la cara. ¿Sabes de esas leyendas que dicen que los gemelos están conectados? Digo eso de que uno siente lo que el otro, que saben lo que hacen a la distancia asentí y ella pareció alegrarse de no tener que contarme las leyendas. Pues bien, son verdad. Por lo menos en nosotras dos.

jueves, 2 de agosto de 2012

El tiempo vuela...

 Hace un mes que no publico nada aquí... y han pasado infinidad de cosas. El paso del tiempo me abruma. La cantidad de cosas que tengo pendientes son tantas que siempre las dejo para después. Me siento en un remolino. Hoy note que ya estamos agosto... (y ustedes dirán que chica mas  tonta que recien lo nota... digo... a un mes le sigue el otro) y si... Pero solo faltan 4 meses para el fin de año... Para irme de esta ciudad, para no volver... Bueno tal vez vuelva, pero ya no sera lo mismo.. No será mas mi ciudad. Cada vez que me he mudado de ciudad (cosa que ha sucedido dos veces en mi corta vida) ya al volver no puedo volver a sentirme en casa y eso me sucederá de nuevo. ¿Por qué? Yo creo que lo que mas influirá será el hecho de que entraré en la universidad, pero me mudare con mi padre y hasta es probable que toda la familia se vaya para allá... Es decir que no me apena tanto alejarme de mi familia como perder ese sentimiento de propia que le tengo a la ciudad...
 Como dice el titulo, el tiempo vuela... Quiero hacer mil cosas antes de comenzar mi, por así llamarla, nueva vida. Quiero terminar algunos de mis proyectos literarios...quiero salir...quiero crear mil recuerdos que llevarme de este último año de la secundaria...quiero enamorarme (cosa que no esta en mi mano)... quiero dejar gran parte de mi atrás... quiero renovarme. Quiero ser otra, mas osada, menos razonable, mas no se que... Quiero probar cosas nuevas...
 Muchos deseos, pero si no me animo nada va a cambiar. Todo depende de mi y soy tan volátil que mañana seguro que me arrepiento de todo lo que puse aquí y digo que todo es muy loco, muy peligroso y me echo para atrás, como ya me ha pasado. Ahora que leo lo que he escrito, digo no, pero mañana diré si tengo razón. Cuando lo pienso demasiado antes de hacerlo, termino por inventarme escusas para no hacerlo, por eso muchas veces prefiero no pensar hacerme la otra y sorprenderme a mi misma lanzándome por el abismo antes de pensar que abajo me puede esperar la piedra dura... Cuando lo hago, paso usualmente varias semanas reclamándome por lo que he hecho, luego pienso que ha valido la pena y luego me obligo a olvidarle...
 Dirán esta loca, y si puede que si un poquito... O tal vez piensen esta en sus días, pero no... Durante mi periodo soy mas normalita, me limito a no hacer nada... Pero esta semana me encuentro frustrada y un poco ansiosa... Me dan ganas de lanzar todo, o de al menos no tener que pensar en todo... Quiero irme a estudiar, pero a la vez no quiero que se termine esta época tan linda, no quiero perder el vinculo que he creado recientemente con mis compañeras, no quiero cambiar de aires, no quiero ser la nueva... Pero quiero renovarme... ¿Quien me entiende? ¿Estoy loca o alguien mas se siente como yo?
 Buehhh... Respirare hondo y daré lo mejor de mi en estos últimos meses...

miércoles, 27 de junio de 2012

Sublime semejanza... Cap. 7


Lizzie
Sus labios, sus dulces labios junto a los míos. Si me iba a morir en ese instante agradecía haber probado aunque sea un beso suyo. Me dejé llevar por el peso de las sombras que me empujaban a la inconsciencia con felicidad.
Un dolor agudo en el vientre, me hizo abrir los ojos con un gemido. Con dificultad enfoqué el lugar donde me hallaba, comencé a distinguir paredes blancas, cortinas celestes… Un pitido constante me mantenía alerta. Miré a un lado y pude ver que estaba conectada a un holter que marcaba los latidos de mi corazón, un suero goteaba a través de un tubo a mi muñeca donde la aguja se introducía en mis venas y otro tubo me proveía de oxígeno.
 Parpadeé con impaciencia. No había nadie a mí alrededor. Solo yo en aquella sala blanca. Mire a ambos lados no había nada con que lo cual llamar a alguien. Me sentía sola. De pronto la puerta se abrió y, como respondiendo a mis suplicas, unos ojos ámbar se asomaron por el borde. Sonreí cuando Maximilian ingresó en la habitación.
Estás consciente dijo sonriendo a su vez.
Si respondí mientras él se acercaba a mi cama.
Menudo susto me has dado se sentó a mi lado haciendo que el colchón se hundiera.
Me erguí con una mueca de dolor y Maxi se removió inquieto sin saber cómo ayudarme. Negué con la cabeza y él se quedo quieto. Con un movimiento rápido me quité el tubo del oxígeno, para poder hablar mejor.
¿Toni? pregunté intrigada por su paradero.
Se fue a su casa en cuanto llegamos al hospital había puesto la mirada seria No dio explicaciones, solo se metió en un taxi y se fue.
Mejor así me sentí aliviada con las palabras de Maxi. Para nosotras era mejor no estar juntas, pero a juzgar por la su cara, él no lo comprendía.
¿Tu y ella…? se rasco la barbilla dubitativo.
¿Si?
¿…se llevan mal?
No, en realidad todo lo contrario me encogí de hombros. Por ello me alegra que se haya ido. A mi lado solo correrá peligro.
Por cierto… comenzó frunciendo el entrecejo. ¿Qué te sucedió?
Bueno… es una larga historia me rehusaba completamente a meterlo en todo esto. Maxi me miró esperando que continuase, pero yo intenté evadir el tema. ¿Y los demás? ¿Tod y Phil?
Anduvieron por aquí algunas horas, cuando aún estabas inconsciente parecía haber picado el anzuelo. Se marcharon hará cosa de una hora, dijeron que tenían unos recados que hacer, pero que luego volvían.
Aja, bien me mantuve seria a pesar del escalofrío que me recorrió la columna vertebral al pensar en lo que estarían haciendo mis dos amigos.
Phil debía de estar echando humo, pues era consciente que me quería con locura y para él yo era su niña; y Tod era mi mejor amigo, mi sobre protector y burlón amigo.  Yo les amaba como si fueran mi familia de sangre, no permitiría que ese ser diabólico se metiera con ellos, menos por mi culpa.
Deslicé mis pies fuera de la cama y los apoye en el frío suelo. Maxi, con grandes reflejos, me tomó del brazo antes de que terminara de bajarme.
¿A dónde vas? me preguntó precavido.
Al baño le dije sonriendo más de lo necesario, no era una buena actriz, y luego le guiñé un ojo. Ya vuelvo.
Me le acerqué llevada por un impulso y rocé sus labios con los míos en un beso fugaz. Necesitaba fuerza y valor para lo que quería hacer. Luego me alejé, viendo como quedaba encantado con mi repentina muestra de cariño. Arrastré el suero hacia el baño, mientras mi mente buscaba la forma de salir si ser vista. Además debía buscar ropa, pues solo llevaba una bata de hospital.
Cerré la puerta del baño y me senté en el borde de la bañera que había allí. Miré mi muñeca y con suma delicadeza saqué de mi piel la aguja del suero. Escuché a Maxi caminar al otro lado de la puerta y me dolió saber que tendría que alejarme de él. Debía asegurarme que él no quedara comprometido en nada.
Busqué una salida con la mirada, hasta dar con una ventana a unos dos metros del suelo. Era lo suficientemente grande como para que pasase mi pequeña figura. Me arrimé a ella y de un salto me tome del borde. Mordí mi labio inferior con fuerza para no gritar cuando sentí como los puntos que tenía en mi estómago tiraban. Al fin con un poco mas de esfuerzo logré llegar al otro lado.
Afortunadamente nos encontrábamos en la planta baja, porque de no ser así la caída me hubiese matado. Me limpie las rodillas al tiempo que me ponía en marcha. Volví a mirar la ventana con cierta tristeza y luego corrí calle arriba.

jueves, 7 de junio de 2012

Publicitando... jeje

Holis!!! Si ya sé, hace tiempo que no subo nada de Pilar, jeje... Estoy en otra... pero pronto volveré. Necesito por ahora concentrarme en un proyecto a la vez. Por lo que lamento decirle que esta vez vengo a hacer publicidad a alguien muy especial para mi.... Mi hermanito...
Si señores, por fin ha decidido abrirse un blog... y escribe... Es bueno, y creo decirlo con objetividad... El es muy imaginativo... Bueno, dejare de hablar y mejor les dejo el link... jeje..


Letras Blancas

Y aquí una probadita de su capacidad...


Hechizo

La nieve caía por la ventana. Cecilia estaba sentada en un sillón negro, con una taza de café caliente en las manos. Era una mujer joven, de veinticinco años, de piel parduzca y cabello negro cual carbón. Sus ojos grandes y marrones se desbordaban en lágrimas. Quería olvidar todo lo que le hacía lo que le hacía mal. Pero sabía que eso no sería fácil porque, a pesar de todo, ella aún le quería.
"¿Puedo sentarme?" una voz la sacó de sus pensamientos. Ella se da vuelta para verlo a él. Siempre tan hermoso, tan calmado, tan correcto... Bueno casi siempre tan correcto. Tobías la miraba fijamente, pero Cecilia no tardó en voltearse.
"¿Qué quieres?" se limitó a contestar. Él sonrió y se sentó junto a ella. Al colocar la mano por su hombro, hizo que a Cecilia le diera un vuelco el corazón.
"Te diré que es lo que no quiero: estar peleado contigo" esa afirmación la hizo sonrojarse. Él aún tenía ese efecto en ella.
El hombre tomo su barbilla con su mano y la fue acercando a ella. Sus labios estaban a punto de tocarse, cuando ella volvió en sí, y lo alejó de un empujón. No podía volver a caer en sus brazos. No después de lo que le hizo. Ademas no le importó que ella hubiese estado llorando. Como respuesta a sus pensamientos, él le preguntó:
"¿Has estado llorando?" Cecilia no pudo evitar asentir. "Lamento lo que viste. Pero te prometo que no lo volveré a hacer. ¿Me darías otra oportunidad?" como respuesta ella se le acercó y lo besó.
No pudo evitarlo. Él era tan tierno, tan dulce y guapo. No pudo evitar volver a caer en sus brazos. Volver a su hechizo...


Recién inicia pero ya pueden leer el prólogo de su novela... Línea de Sangre: Realeza

viernes, 1 de junio de 2012

Sublime Semejanza... Cap. 6


Maximilian
La habíamos pasado muy bien. Ella no había fumado en toda la noche, no sé si los había hecho por el cartel o por mí. Estaba claro lo que prefería creer. Mientras Lizzie iba al baño, a retocarse le maquillaje, yo pagué la cuenta y me puse de pie para esperarla. En cuanto volvió nos dispusimos retirarnos.
Al salir hacia a fuera me animé y la tome por la cintura, ella sonrió al sentir mi contacto. La acerqué a mi cuerpo dispuesto a besarla. Baje mi cabeza y me aproximé a sus labios. Ella me miró a los ojos. Todo parecía perfecto, cuando de repente…
¿Lizzie? preguntó como hablando consigo misma. ¡Lizzie!
Al gritar eso, se separó de mí y corrió hacia la esquina. Me quedé pasmado, cuando la vi arrodillarse junto a una joven que se hallaba tirada en el suelo.
¡Maximilian! me gritó Lizzie entre desesperada y enojada ¿A qué esperas? ¡Ayudame! ¡Esta herida!
Me apresure a  ir a su encuentro. Lizzie la había puesto en pie pasando uno de los brazos de ella por arriba de su hombro y cogiéndola por la espalda. A centímetros de ayudarla me frené en seco. Eran idénticas; el mismo corte de pelo, las mismas pecas, los mismos labios finos…
¿Qué mierda está pasando? cuestioné impresionado por la similitud entre ambas.
No hay tiempo para explicaciones me regaño la Lizzie que iba de falda. ¡Vamos! Llama a una ambulancia. ¡Mierda que eres lento!
A pesar que me estaba insultando, frenético comencé a buscar mi celular en los bolsillos.
No… murmuró la otra Lizzie casi desvanecida. Llama a Tod y a Phil.
Entre temblores y espasmos de dolor, extrajo del bolsillo trasero de sus jeans su celular y me lo tendió.
¡Maximilian! ¡Llama a una ambulancia! me gritó la Lizzie sana. ¡Si mi hermana se muere por tu culpa, te juro que vos le seguís! ¡¿Me entendés?!
¿Hermanas? Gemelas. Ahora todo cobraba un poco de sentido. ¿Cuál de ellas era la verdadera Lizzie? Me volví hacia ellas y al ver la mirada furibunda de una de ellas supe que la amenaza iba en serio, por lo que comencé a marcar el número de emergencias.
Una voz femenina entendió enseguida. Rápidamente y lo más claro posible le di la dirección donde nos encontrábamos pidiendo ayuda médica urgente. Cuando colgué, alcancé a oír como una de ellas suspiraba de alivio.
Ya cumplida la orden más urgente me dispuse a cumplir la otra. Busque el número de Phil en la lista de contactos del celular y llamé.
¡Aló, Lizzie! ¿Cómo va todo? preguntó una dulce voz de hombre.
Eh, hola. Soy Maximilian dije impotente y oí una exclamación del otro lado.
¿Qué pasó? ¿Por qué tienes el celular de Lizzie? recriminó otra voz diferente desde mas lejos.
Es… es que ella esta herida susurre casi inaudible. La llevaremos al hospital más cercano…
¿Herida? ¿La llevaran? gruñó la primera voz, que debía de ser Phil. ¿Con quién están?
Con… iba a decir Lizzie, pero eso era más que obvio. ¿Quién era la otra? Ahora que lo pensaba bien. ¿Quién estaba herida? Mire a las gemelas sin saber cómo continuar.
Toni… dijo la joven mientras aún aguantaba el peso casi muerto de su hermana. Yo soy Toni o Antoniett…
¡¿Con quién estas?! gritó Phil exaltado al otro lado de la línea.
Con Antoniett…
¿Toni? dudo un segundo. Pásame con ella.
Sin chistar le pase el celular a Antoniett. Ella se lo acercó al oído mientras me entregaba a Lizzie. La Lizzie real.
¿Lizz? le susurre y ella asintió. Por primera vez en la vida sufrí un susto de muerte, Lizzie… la Lizzie que realmente me gustaba estaba allí herida, luchando por vivir.
Se apoyó en mí, sin fuerzas. La levanté en el aire para que no tuviera que esforzarse más. Colocó su cabeza contra mi pecho.
Lamento no haber llegado se disculpó en un suspiro. No me sentía muy bien…
Sonrió aún con ganas de bromear. Yo también quise sonreír, mas solo logré hacer una mueca.
¿Sabes? Ya me parecía extraño que no fumaras… comenté más para mantenerla consciente que por otra cosa. Rio y comenzó a toser respirando con dificultad. Aguanta… Ya viene la ambulancia… No te vayas…
Me acerqué a sus labios, como había hecho con Antoniett cuando creí que era ella, pero más emocionado que antes. Junte nuestros labios en un suave beso intentando darle aliento. Sentí un suspiro feliz de su parte y luego la perdí.