sábado, 18 de febrero de 2012

Sublime Semejanza... Cap. 5


Lizzie
Esos ojos violáceos me miraban con burla. ¿Cómo había llegado a ese punto? Hacía menos de dos horas, me encontraba con una toalla enroscada en el cuerpo mirando el pobre interior de mi armario y ahora me hallaba parada frente a la persona, si así se podía llamarla, culpable de todos mis problemas.
Todo era tan injusto. Tendría mi primera verdadera cita y no iba a poder llegar. Había seleccionado mi vestimenta con tanto esmero y, ahora mis jeans estaban rotos en las rodillas y mi blusa se estaba deshilachando. Era tan linda, me la había dado Toni en mi último cumpleaños, como “la primera buena adquisición” de mi armario según sus palabras.
Me las vas a pagar murmuré con rabia mientras recargaba el arma ante su aparente tranquilidad.
No te gastes, Elizabeth, las balas no me hacer daño dijo con su vos felina. Por un momento desapareció de mi vista y reapareció detrás de mí colocando una daga en mi garganta. Pero estoy seguro que esto si te lo hará a ti.
Tragué saliva con fuerza, me daba asco sus dedos recorriendo mi cuello y su aliento a azufre junto a mi oído.
Estoy muy tentado a rebanarte la garganta de una vez y para siempre comentó jocoso. Pero, ¿qué tendría de divertido eso? Si no sufres, si no veo temblar tus pupilas de pavor, este juego no tendría ningún sentido. ¿No lo crees?
Negué con la cabeza y le disparé en la pierna para que me soltase. Él rió como si no le hubiese hecho más que cosquillas, pero liberó a mi cuello de la presión de su brazo. Me volteé para dispararle en el pecho, cuando me percaté que el filo de la daga atravesaba la fina tela de la blusa para llegar a la piel de mi vientre.
El dolor agudo que sentí, me aflojo los músculos de las piernas y los brazos. Caí de rodillas en el asfalto y escuché el sonido de mi arma al caer como si fuese un eco lejano. Lo vi reírse cuando retiraba el filo de mi cuerpo y sus ojos brillaron de codicia al ver la sangre que emanaba de la herida. Le paso la lengua a la hoja de la daga relamiéndose con gula.
No suelo probar la sangre mortal, pero la tuya me es tan atrayente sonrió mostrando sus dientes puntiagudos.
Puse una mano en la herida para evitar que siguiera brotando sangre y, a la vez, controlar las náuseas que me producían sus palabras.
Bueno. Dejemos de hablar y vamos a jugar propuso y antes de desaparecer agregó. Sera divertido.
Una hora… Era seguro que eso era lo que me daría antes de comenzar la cacería. Era como un sádico juego de las escondidas, él contaba y yo me escondía intentando salvar mi vida. Me puse en pie y comencé a correr a pesar de los tirones que me daban en el vientre cuando la herida intentaba abrirse aún más.
Si iba a morir en sesenta minutos, quería volver a ver a Maxi y explicarle por qué no había llegado a nuestra cita. Llegué al Miko`s jadeante y cubierta de sangre, más sin perder un valioso segundo ingrese. No lo encontré a él por ninguna parte, pero Albert limpiaba un vaso detrás de la barra. Me le acerqué.
¿Maximilian? pregunté con la voz ahogada por el dolor que sentía.
Ya se fue dijo levantado la cabeza. Se fue contigo.
¿Conmigo? eso me había tomado por sorpresa ¿Estás seguro?
Si y si no me crees… giró hacia un lado. ¡Luque! Maxi se fue con ella ¿no? le grito a un viejo mientras me señalaba.
Le viejo, Luque, me escaneó durante unos segundos de arriba abajo, como saliendo de su borrachera, y luego asintió.
Pero antes llevabas una linda faldita, nena agregó baboso.
Falda. Igual a mí. Las piezas comenzaban a cuadrar en mi cabeza, ya sabía con quien estaba Maxi, pero ¿a dónde irían?
¿A dónde suele ir Maxi en las noches? Digo, ¿qué otros bares frecuenta?
Se dignó a volver a mirarme y se puso a pensar. Gracias al cielo, hasta ahora nadie se había percatado de la sangre que me cubría de la cintura para abajo. No sabía si se debía a la ebriedad de los presentes o la mala iluminación de la estancia, o a una combinación de ambas.
Una vez mencionó el Charming Lips me dijo Albert finalmente. Si, y dijo que era bueno…
No lo dejé terminar, que salí corriendo por la puerta ante la vista extrañada de todos los clientes de bar. Fuera, me apoyé contra la pared y me estremecí, me sentía mareada y exhausta. Igualmente me enderecé y me puse en camino. Tambaleante camine hasta la avenida percibiendo que las pocas personas que deambulaban a esa hora por la calle se me quedaban mirando horrorizadas.
No les di importancia y en cuanto el semáforo pasó a verde, me largué a correr otra vez. Si no llegaba, ya no importaba nada. Necesitaba dar esas explicaciones. Alcancé la esquina. Unos pasos y mas y llegaría al Charming Lips, a Maxi, a…
Del bar salió Maxi tomado de la cintura de ella… Sentí como el dolor físico disminuía ante el surgimiento de uno nuevo: el dolor de mi alma… ¿Cómo podía sentir celos en esta situación? ¿Acaso sabía él que no era yo quien se hallaba en sus brazos? Suponía que no. Di un paso hacia delante con intención de alcanzarlos, sin embargo las fuerzas que hasta el momento había logrado mantener en mi cuerpo se escaparon de una vez.
¿Lizzie? escuché que preguntaba ella ¡Lizzie!

1 comentario:

  1. Hola guapa!, primero de todo kiero agradecerte k t pasaras x el club y k me felicitaras, gracias!. Ahora paso a preguntarte... no te animas a participar en el concurso/sorteo?, espero k sí lo hagas, o k al menos, promociones el concurso akí... me harías un gran favor >.<

    Bueno mi niña, akí t dejo un saludito y mis mejores deseos para este inicio d semana, muak!

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