lunes, 20 de agosto de 2012

Sublime semejanza... Cap 8


Maximilian
Cerré los ojos en un vago intento por conservar el calor de su beso en mis labios. Me sentí idiota y los abrí rápidamente para asegurarme que ella no me había visto. Era la primera vez que una mujer me importaba hasta el punto de pasar la noche en vela por ella. Si mi padre se enterase se reiría, “Brindemos” gritaría descorchando la botella de vino que tenemos sobre la alacena a saber desde cuándo.
En vela, toda una noche. Me debía una buena explicación para ese susto de muerte que me hizo pasar, tal vez no en ese momento, pero en cuanto se recuperara hablaríamos. De eso seguro.
La puerta de la habitación se abrió y Antoniett hizo su entrada, por un segundo he de admitir que me la confundí con Lizz otra vez, pero no, imposible. Son muy diferentes, te lo dice el chico que estuvo a punto de besar a la equivocada.
Hola la saludé con un leve movimiento de cabeza. Me había resentido con ella por abusar del parecido entre ambas para hacerse pasar por su hermana.
Hola. ¿Dónde está Elizabeth? recorrió todo el cuarto con sus ojos negros.
¿Elizabeth? Ah, Lizz está en el baño…
No me cortó con cierta impaciencia. Ella no está ahí.
No pude más que reírme de su insinuación, acababa de verla entrar allí. Pero Antoniett no dijo nada, solo se acerco a baño y de un golpe abrió la puerta demostrándome cuánta razón tenía. Mi risa se cortó enseguida.
Pero…si acaba de entrar me acerqué al marco de la puerta mirando hacia el interior del baño sin entender nada.
Parece que se fue por ahí señalo la ventana. Vamos no hay tiempo que perder conociéndola como la conozco sé exactamente donde ira.
¿Qué? ¿A qué te refieres?
Vamos, sígueme ordenó sin prestar atención a mis preguntas. Caminó de vuelta a la puerta de la habitación y me miro desde allí. ¿Vienes o no?
Puedo jurar que lo único que me llevo a seguirla fue la fuerte necesidad de saber a dónde se había ido Lizz… y el por qué de dicha acción.
Bajamos hasta la calle, donde yo no esperaba encontrarme con lo siguiente que vi. Toni se me había adelantado y estaba al volante de un Cadillac convertible de los ´70 color negro, que aunque antiguo se encontraba en excelente estado. Yo había imaginado que ella era más del tipo de chicas que tendría un pequeño escarabajo último modelo y no una joya del siglo pasado en plena forma.
Es una belleza comente mientras me subía al asiento del copiloto.
Si, ¿no? ella sonrió orgullosa. Y papá que como lo tenía en el garaje sin uso, lo quería mandar a la chatarrería. Casi lo mato, finalmente lo convencí de que sería más barato restaurarlo para mi, que comprarme uno nuevo. Phil es un genio de la mecánica, lo puso en marcha en una semana.
Mientras ella hablaba con fluidez, iban avanzando por las calles con maniobras para pasar rápidamente entre el tránsito.
Sabes donde esta Lizz, ¿no? ella se limito a asentir. ¿Por qué se escapo?
Por que le importas dijo ella sin inmutarse, mas luego soltó un insulto y golpeo el volante. Se va a cabrear bastante conmigo. Lo sé. Mierda. No comprendí lo mucho que le importabas hasta que la vi fuera del Charming Lips. Ella estaba segura de que iba a morir y quería verte, darte explicaciones de porque el plantón. Un plantón que tú ni siquiera habías notado. Mierda, mierda. Yo y mi maldita costumbre de robarle chicos a ella volvió a azotar el volante y aceleró más, al tiempo que un Audi nos pegaba un bocinazo por atravesar el semáforo en rojo. Yo te vi a ti y creí que eras otro con el que ella había flirteado, pero que no volvería a ver como hacia siempre. No pude prever que dé en verdad le importabas, y ahora estará hecha una furia, porque intente besarte.
Conmigo no se enojo intente aliviarla. ¿Cómo supiste de nuestra cita? ¿Te lo dijo ella?
No, claro que no entramos en una zona residencial y ella fue disminuyendo la alocada velocidad que llevábamos. Pero hay algunas cosas que no puede ocultarme, somos gemelas.
  No entiendo.
Seguramente frenó frente a una casona enorme y me miró directamente a la cara. ¿Sabes de esas leyendas que dicen que los gemelos están conectados? Digo eso de que uno siente lo que el otro, que saben lo que hacen a la distancia asentí y ella pareció alegrarse de no tener que contarme las leyendas. Pues bien, son verdad. Por lo menos en nosotras dos.

1 comentario:

  1. Hola me gustan tus historias y en general tu blog.
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    Un saludo

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